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jueves, 6 de noviembre de 2008

Everness (La poesía de Jorge Luis Borges, I)

Yo sé que todo mundo conoce a Borges y --aunque jamás lo hayan leído-- todo mundo lo respeta. Es un autor increíblemente agudo, que renovó al español, sí, pero también que renovó la manera en que el mundo es contemplado. No es para nada un autor fácil, pero su genialidad a la fecha nadie la ha puesto en duda a la fecha.

Ahora, hay un soneto que escribe Borges, llamado "Everness", que transcribo a continuación y que más adelante comento:
Sólo una cosa no hay. Es el olvido. Dios, que salva el metal, salva la escoria y cifra en Su profética memoria las lunas que serán y las que han sido.
Ya todo está. Los miles de reflejos que entre los dos crepúsculos del día tu rostro fue dejando en los espejos y los que irá dejando todavía.
Y todo es una parte del diverso cristal de esa memoria, el universo; no tienen fin sus arduos corredores
y las puertas se cierran a tu paso; sólo del otro lado del ocaso verás los Arquetipos y Esplendores.
Como soneto, se trata forzosamente de un poema de catorce versos endecasílabos con rima consonante. No haré un análisis profundo del texto, para no aburrirles. Algunos de ustedes son literatos, pero no deseo ser pesado para quien no lo es, o para quien no desea profundizar en la literatura.

Borges consideraba que toda rima era un ripio (un "pegote"; una palabra innecesaria que se emplea únicamente para conseguir una rima o para terminar un verso). Por lo mismo, cuidaba que su rima fuera inteligente: que no sólo rimaran las palabras, sino las ideas (si observan la rima del poema, el olvido es lo que ha sido; la memoria es una escoria, un residuo; los reflejos están en los espejos, etc.), y eso le da un valor mucho mayor al poema. El primer cuarteto:

Sólo una cosa no hay. Es el olvido.
Dios, que salva el metal, salva la escoria y cifra en Su profética memoria las lunas que serán y las que han sido.

Abre con un verso que sorprende. Para el ser humano, tan dado al olvido, es una idea fuera de orden. Es claro que el primer verso define a Borges, cuya memoria era prodigiosa. Como se verá en un correo posterior, en realidad hay una segunda y una tercera intención en ese verso. Sin embargo, la singular idea de que puede existir cualquier cosa, excepto el olvido, queda explicada en el segundo verso: el concepto se refiere al Creador, para quien nada puede pasar desapercibido (Lucas 21:18 indica que ni un cabello cae de la cabeza sin que Él lo note): tanto el metal, como la escoria. La memoria de Dios es profética, ya que recuerda tanto lo que ha sido, como lo que será: Las lunas (por sinécdoque: el tiempo) que será, y el que ha sido.

Desde la perspectiva de Borges, si ya está todo en la memoria de Dios, entonces no existe el albedrío: el destino está escrito y todo está minuciosamente registrado, incluso las cosas más nimias e insignificantes, como el rastro que pudiera dejar tu rostro al reflejarse en el espejo:
Ya todo está. Los miles de reflejos que entre los dos crepúsculos del día tu rostro fue dejando en los espejos y los que irá dejando todavía.

Esa memoria eterna de Dios lo abarca todo: el mismo universo es sólo una parte de la memoria de Dios (el hacer rimar diverso con universo hace que uno tome conciencia de ello: por muy diverso que sea el universo, por infinito que nos parezca, es sólo una parte de esa memoria divina):
Y todo es una parte del diverso cristal de esa memoria, el universo;

El universo es eterno, pero nosotros no. Si comparáramos el universo con una casa, veríamos que no podemos recorrer todos sus caminos, que son arduos (difíciles) de recorrer y que, una vez que pasamos por un lugar no podemos regresar al mismo.
no tienen fin sus arduos corredores y las puertas se cierran a tu paso;

La idea de Heráclito de que no hay hombre que pueda bañarse dos veces en als aguas de un mismo río, es expresada por Borges con esta hermosa metáfora: "las puertas se cierran a tu paso": no puedes volver a vivir tu pasado: es una puerta ya cerrada. Pero queda una esperanza: el que en este mundo platónico podemos, después de la muerte, ver el mundo verdadero, el de los arquetipos:
sólo del otro lado del ocaso verás los Arquetipos y Esplendores.

Esto no es sino un breve repaso del soneto. Como dije, en realidad no quiero adentrarme mucho en él. Sólo quería mostrarles lo que me parece bello poema. Filosófico, o religioso, si se quiere, pero estéticamente hermoso. Sin embargo, lo comparto porque en su muy singular estilo, a la manera de Borges, se trata de un poema de amor. En un futuro correo explicaré cómo este es un poema de amor, que es en realidad lo que me llevó a compartirlo con ustedes. Que tengan buena noche:

Óscar Pech
"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass
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