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lunes, 13 de abril de 2009

Consecuencias del fracaso

Amigos y familiares:

Hay libros que tocan la vida de uno. Libros que cambian tu vida. Pienso en dos en este momento, que en esencia pueden ser considerados como el mismo. El primero se llama El corazón del hombre, de Erich Fromm. El segundo se llama Rita Hayworth o la redención de Shawshank, de Stephen King. En mi mente, en buena medida, ambos libros tienen una misma esencia, o cuando menos sostienen una tesis equivalente. Para Fromm, el hombre se enfrenta continuamente a fracasos. La vida es dura. Punto. Mucho antes que Calderón de la Barca, Nezahualcóyotl dijo que esta vida no era sino un sueño, y que el hombre nacía para sufrir. Muy triste la cosa, pero bueno, así lo veía él. Y lo mismo se lee en Job 5:7: "Pero como las chispas se levantan para volar por el aire, Así el hombre nace para la aflicción". No hay mucha elección, y no importa la condición social. Ya Ernesto Alonso nos había convencido de que "Los ricos también lloran".

Pero al final, lo que en realidad importa es qué es lo que vas a hacer con tu llanto. Si lo vas a utilizar para amargarte, o si vas a esforzarte para que de ello nazca "la flor de la basura". Fromm dice que el continuo dolor puede hacer que un hombre se aficione a la muerte; se vuelva un necrófilo o, lo contrario, se vuelva un biófilo: un hombre que ama la vida y busca el desarrollo de sus semejantes, porque su dolor le ayuda a comprender el dolor de otros. King, en esa fabulosa novela de la esperanza, hace que digan sus personajes, palabras más, palabras menos:

Red: No creo que sea justo que te hagas esto a ti mismo, Andy. Estos son puros sueños de porquería. Quiero decir, México está allá abajo camino al infierno y tú estás aquí en la cárcel, y así es como son las cosas.
Andy: Sí, es correcto. Así es como son las cosas. México está allá y yo estoy acá. Me imagino que todo se resume a una simple decisión, realmente. O te ocupas en vivir, o te ocupas en morir.

Son tuyas ambas opciones. O tomas tus fracasos, tu dolor, tu miseria y te enfocas en ti mismo y te llenas de resentimiento contra la vida y contra todos, o aprendes de eso, y con ello bendices la vida de quienes te rodean. No hace mucho me tocó en suerte ver un buen conjunto de las pinturas de Hitler, con la idea explícita de que él había querido ser pintor, y el ser rechazado dos veces hace que llegue la Segunda Guerra. Es cierto, sólo apelando a la teoría del caos se puede llegar de esa manera de A a B, pero una cosa es cierta, por una parte, la calidad de sus pinturas: Por una parte, el hecho indiscutible de que algunas son muy buenas, otras son de una mediocridad absoluta: batallaba desde siempre para dibujar la vida, y sus obras abruman al pintar lo inanimado, y por otra parte, el terrible hecho de que el hombre no pudo superar sus limitantes.

De corazón, deseo que tengas siempre el sentido del humor, un amigo, una mano que en lo oscuro te conforte, como dijo Silvio Rodríguez, y te levante; que de alguna manera, aunque sea vicaria, tengas la indispensable oportunidad, como dijo Javier Padilla, de darle a tu cuerpo alegría, Macarena, que es al final lo que nos salva de las amargas consecuencias del fracaso:

Óscar Pech
"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass
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