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jueves, 29 de octubre de 2009

Dante Alighieri (2)

Va, pues, la vida de Dante Alighieri.

Cualquier enciclopedia nos indica que nació en Florencia, en 1265 y que murió en Rávena en 1321, como si eso nos sirviera de gran referencia: En esa época eran países independientes, y ahora, para nosotros, meramente implican diferentes lugares de la distante y nebulosa bota italiana. Sabemos que Dante participó en diferentes luchas políticas en su época e, igualmente, eso no nos dice nada, salvo que era un hombre que sabía comprometerse por ideales. Imagino que hoy día tampoco no nos importa gran cosa que estuviera a favor de los güelfos y en contra de los Gibelinos. Al experto tal vez le diga algo. A nosotros, la gente común, es escuchar chismes de gente que uno no conoció y, por lo mismo, no nos dice mucho: nuestras referencias son otras y muy diferentes. La vida de Dante se hunde, pues, en el misterio. Lo poco que sabemos de la misma es dado por el mismo Dante, que le gustaba novelar su vida, cosa que nos mete en un aprieto, porque lo que nos escribe no es biografía ni es novela, sino algo en medio de ambas cosas. Así que con datos sumamente inciertos, se puede afirmar, por ejemplo, que el poeta queda huérfano de madre a los cinco años, que su padre se vuelve a casar, pero ignoro si eso nos importa para su obra o su persona, o la manera en que Dante se superpone a esa tragedia.

Cuando Dante tuvo 12 años, su padre lo compromete en matrimonio con Gemma, hija de Messer Manetto Donati, con la que se casó luego, en 1291. En aquella época no existía tal cosa como el casarse por amor: los padres decidían cuándo y con quién, y acaso eso estaba bien: uno está tan tonto cuando es joven, que muchas veces los padres saben mejor que uno con quién casarlo a uno, y con quién no. Quién sabe: el caso es que los matrimonios negociados a edades tan precoces eran el pan nuestro de cada día. Dante se casó sin amor, tuvo un matrimonio estable, de hecho tuvo varios hijos con Gemma, éstos lo quisieron y fueron de los primeros biógrafos y comentadores que tuvo el poeta. Su hija Antonia, por ejemplo, se hizo monja con el nombre de Hermana Beatrice. A más de uno esto no le dice nada, pero más adelante veremos cuán significativo es que haya tomado los votos con ese nombre, y no con el de "Sor Gemma", que sería el nombre de su madre, por ejemplo.

La idea es esta: En La vida nueva, Dante cuenta que cuando tenía 9 años encontró a Beatriz Portinari, de la cual se enamoró «a primera vista», y al parecer sin aún haberle hablado. Él la vio con frecuencia después de los 18 años, un día él se arma de valor, le declara su amor, y ella lo rechaza y ridiculiza (la idea no me queda muy clara: él ya estaba casado, ¿y ella?). No lo sé, las cosas eran diferentes en ese tiempo. Los conceptos mismos de lo que es el amor cambian. Pongo un simple ejemplo: Cuando yo era adolescente un día visito a mi abuelita, y ella me pregunta, intrigada: "Óscar, ¿le estás haciendo el amor a fulanita de tal?" Primero me puse de mil colores, luego ya entendí que para mi abuelita "hacer el amor" era eso: tratar de conquistar el amor de alguien; algo que en realidad no tenía algo que ver de manera cercana con el sexo.

Así que vaya, es difícil entender lo que este amor comprendía en realidad, pero lo cierto es que algo sumamente importante estaba naciendo en la cultura italiana: estaba naciendo la idea del amor cortés. No les quiero aburrir con eso, prefiero dar por sentado que todos lo recordamos... o a ver... déjenme ver si encuentro algo interesante... reviso varias páginas y... sí... ajá, aquí está: esta es buena: http://jorgemanrique.alinome.net/amorcortes.php Muy buena página, de hecho. No dejen de leerla.

Así que Dante se enamora de Beatriz, vive para ella, la idealiza, y de repente, uuuups, ella se muere en 1290. Lo cual conviene, de alguna manera, al poeta (la conveniencia, entiendo, casi nunca es feliz: casi siempre tiene mucho de tristeza, y de cómo uno se sobrepone  a la adversidad): Dante convierte a Beatriz en la razón de su poesía y de su vida, y esto dicho sin exagerar en lo más mínimo: lo mejor de sus obras fue escrito pensando en esta mujer muerta, o en el recuerdo de ella, o en la idealización de ella, o en un amor que simplemente no encontraba en su matrimonio. Como que el mundo se le hizo muy chiquito y se refugia en crear una literatura que tiene como centro eso, el amor por una mujer a la que difícilmente le reconocería la voz por teléfono, con quien no habló arriba de media hora, a quien nunca estrechó siquiera la mano, y quien nunca demostró el más mínimo interés por este cuate que sí, sería muy bueno escribiendo, pero bajita la mano parece algo así como un Woody Allen de los años setentas en mitad de la Edad Media, no sé si estarán de acuerdo conmigo.

Bueno, hasta aquí la vida del autor. En otra ocasión hablamos de su obra, y de qué manera introduce a Beatriz y sí mismo como personajes de su obra, adelantándose muchos siglos a Pirandello, con sus personajes en busca de autor.

Por lo pronto, te pregunto: ¿te ha pasado de alguna manera lo que a Dante, de quedar, de alguna manera atrapado en el pasado? Si es así, ya tienes la respuesta: lo que te queda por hacer es una obra monumental, del tamaño de la Divina Comedia, de la que hablaremos más adelante:

Óscar Pech
 
"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass


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