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martes, 15 de diciembre de 2009

¿Qué es esto que los hombres llaman muerte?

Traduzco esto que me llegó, esperando, como siempre, les sea de utilidad. Escribe Janice Kapp Perry, compositora SUD. Al traducir el poema me permití el menor posible de licencias, sólo para dar al poema un poco de rima asonante.

Esta es una época en que a veces caemos en la trampa de dolernos por quienes ya no están. Pero más bien, vale la pena recordar que es gracias al nacimiento que celebramos en estas fechas, que todos podemos tener esa esperanza, de vencer sobre la tumba. Ellos se nos han adelantado, pero no están perdidos. Como les comentaba en un correo de Navidad hace ya muchos años, sin Pascua de Resurrección, no hay Navidad.
Feliz Navidad a todos:

Óscar Pech

"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass
  
La historia detrás del himno “¿Qué es esta cosa que los hombres llaman muerte?”
––Janice Kapp Perry

Durante el funeral del presidente Hinckley el Coro del Tabernáculo cantó un himno cuyo texto había sido escrito por el mismo Presidente Hinckley y al cual yo le había puesto música sólo dos meses antes del fallecimiento. Me gustaría compartir con ustedes la historia de cómo fue que sucedió esto:

Más o menos dos meses antes de que mi sobrina Kathy Blacker muriera, el 11 de enero de 2008, ella encontró un poema de tres versos del Presidente Hinckley entre sus archivos. Aun cuando ella estaba resignada a morir, ella tenía algunos temores acerca del proceso de morir y las palabras del poema le dieron gran consuelo, sus palabras le dieron gran consuelo, particularmente la segunda estrofa, la cual describe exactamente lo que ella sentía. Ella escribió a la oficina del Presidente Hinckey pidiéndole permiso para imprimir el poema en el servicio funeral de ella, que se acercaba, y recibió una carta muy linda del secretario del Presidente Hinckley, Don H. Staheli, indicándole que el permiso le era dado. La carta también expresaba algunas palabras llenas de Consuelo de parte del Presidente Hinckley, las cuales fueron de gran ayuda a Kathy en sus semanas finales, y él decía que le recordaría en sus oraciones.

Kathy entonces me sugirió que yo escribiera la música para ese poema y que pidiera permiso para hacer de ese poema, un himno. Así lo hice, y el hermano Staheli me envió el permiso del presidente Hinckley para que yo escribiera el himno. Después de ofrecer varias oraciones a fin de que yo fuera capaz de escribir una música apropiada para ese texto tan bello como conmovedor, escribí la música y envié una copia a la oficina del presidente Hinckley para ser aprobada a fines de diciembre.
No recibí una respuesta inmediata. Kathy falleció el once de enero y, después de su funeral, envié una copia del programa del servicio fúnebre a la oficina del president Hinckley a fin de que viera cuán bello se veía su poema a un lado de la pintura que mi hermano, Gary Kapp, había hecho acerca de Cristo. Cuando escuché que el Presidente Hinckley había fallecido el domingo anterior en la noche me sentí un poco triste de no haber recibido una carta con su aprobación oficial. Pero el mismo día siguiente a su muerte, llegó la carta tan esperada con su aprobación, su permiso para que yo pudiera publicarlo en un volumen futuro de la serie Inspirational New Hymns for Choir & Home, y dejaba a mi discreción el presentarlo o no a la División de Música de la Iglesia. La respuesta había sido inusualmente rápida y oportuna y yo estaba extremadamente agradecida de recibir esa carta como una de las más compasivas misericordias de toda mi vida.


Así que ese mismo lunes en la tarde Craig Jessop, el director del Coro del Tabernáculo Mormón me llamó desde su oficina para obtener una copia del himno a fin de considerarlo para el funeral del presidente Hinckley. El martes, mientras viajaba hacia California, me enteré de que el himno sería interpretado por el Coro del Tabernáculo Mormón en el funeral del Presidente Hinckley. Habiendo visto cuánto Consuelo había dado este himno a mi sobrina, que había muerto apenas dos semanas antes que partiera el presidente Hinckley, mi gran deseo es que toda la gente en todo el mundo pudiera tener una copia gratis de estas magníficas palabras del presidente Hinckley a manera de consuelo en el momento en que alguien pierda a un ser amado. Esto es sólo una forma más en que su influencia se sentirá a lo largo del tiempo. 


“What Is This Thing That Men Call Death”
Qué es esto que los hombres llaman muerte
By Gordon Bitner Hinckley

What is this thing that men call death,
This quiet passing in the night?
‘Tis not the end, but genesis
Of better worlds and greater light.

¿Qué es esto que los hombres llaman muerte,
Este partir tranquilo, en la noche?
Esto no es el fin, sino el inicio
De una luz más grande y mundos mejores.

O God, touch thou my aching heart,
And calm my troubled, haunting fears.
Let hope and faith, transcendent, pure.
Give strength and peace beyond my tears

Oh, Dios, toca mi corazón adolorido
Y calma mis dudas, inquietantes y abismáticas.
Permite que la esperanza y la fe, trasciendan, puras.
Dame fortaleza y paz, más allá de mis lágrimas.

There is no death, but only change,
With recompense for vict’ry won.
The gift of him who loved all men,
The Son of God, the Holy One.

No hay tal cosa como muerte, sino sólo cambio,
Con recompensa por la victoria fiel.
El don de Aquél que amó a la humanidad,
El hijo de Dios, el Santo de Israel.

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