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lunes, 17 de mayo de 2010

La gran y esperada película mexicana

Amigos y familiares:

Procuro escribir menos correos plurales, y más cartas personales a aquellos que quieren establecer un diálogo conmigo. Una madrugada envié la tercera carta y entonces me dije: "Qué lástima que todo esto es tan personal: qué lástima que esto nunca será conocido sino por estos tres buenos amigos míos". Y pensé en eso, en cuántas cosas perecerán junto conmigo. Por ejemplo, los diálogos que tengo con mi buen amigo Beto Conde. Largas cartas donde, creo, ambos aprendemos tanto el uno del otro. O al menos nos divertimos mucho leyéndonos mutuamente. Con él creo haber descubierto algo: Emerson dijo: "Los argumentos no convencen a nadie". Y es sumamente cierto: escuchamos un razonamiento, lo sopesamos desde nuestro propio punto de confort, establecemos la mejor estrategia para desecharlo, y procedemos a hacerlo sin ningún remordimiento. Todo mundo sabe que fumar es malo para la salud, pero quien fuma encuentra razones para seguir haciéndolo. La razón es nuestra mejor aliada y nuestra peor enemiga. "En cambio," (cito a Borges) "cuando algo es solamente dicho o --mejor todavía-- sugerido, nuestra imaginación lo acoge con una especie de hospitalidad. Estamos dispuestos a aceptarlo".

Y entonces Beto Conde me lanzó un desafío interesante: escribir la gran novela mexicana. Dice él: "¿Cual sería el argumente de un libro para México, que le de esperanza y ánimo a quien lo lea, y al mismo tiempo ser entretenido y fantástico, pero que el finalizar quedemos con el buen sabor de boca, con la alegría verdadera de nuestra raza? No un libro que refleje lo que es, la verdad actual, sino lo que va a ser. La realidad de un futuro promisorio. Un libro que pueda cambiar vidas a la medida de los mexicanos o latinoamericanos. No uno de superación personal o de consejos al estilo Covey y sus 7 hábitos, no un tratado, ni un estudo, algo más que eso. Una novela inobjetable ¿Es posible?"

Y yo pensé en un correo de Aarón Espinosa, que es el que sigue:
Profesor, aunque todavía no he podido leer su obra policiaca, sé que le gusta el género. Hace un tiempo leí la crónica de un asesinato que me impacto, no tanto por la morbosidad del crimen, del que no se sabe aún  cómo pasó (si es que pasó), sino por la cantidad de elementos de la historia. Creo que es un buen trabajo periodístico, el caso es sumamente interesante y, hay que decirlo, muy triste. Uno quisiera que las cosas no terminaran así, pero tal vez la ficción pueda rescatar un poco de justicia. Creo que lo encontrará interesante y tal vez le sirva en futuras narraciones. Saludos.
 
 http://www.expresionlibre.org/site2/especiales/Dana/

Vale la pena leer esa liga en sus diferentes partes: una mujer israelita (con todo lo que ello implica: todo israelita es parte del ejército y está perfectamente entrenado para entrar en activo cuando se le requiera) toma unas vacaciones, viene a México de vacaciones: a Cancún. Baja la guardia. Cuando nos damos cuenta, ha desaparecido. Sus padres la buscan y empieza un calvario impresionante: enfrentarse a la burocracia mexicana, a la corrupción, a un ambiente en donde bajita la mano se vale de todo y donde la policía lo único que quiere es darles pistas falsas para que se vayan del país y empiecen a buscar a su hija mejor en Belice. La época de Mario Villanueva Madrid y toda su narcomafia. Una cosa triste y deplorable. Ahora, si yo tuviera qué escribir una novela con ello, se me ocurren sólo tres opciones: 1. O todo acaba bien, y entonces los padres contratan un detective privado que va a poder filtrarse en el submundo mexicano, la obra se vuelve evasiva, porque en la obra van a pasar las cosas que jamás pasan en la vida real, y entonces él va a triunfar contra los políticos corruptos de México, etc. 2. Una novela que nos muestre "el deber ser", y entonces se vuelve una novela didáctica, con moralina, maniquea, aburrida y sosa. 3. Se muestran las cosas como son: varias veces el policía (ajá, uno de corte del norteamericano de origen alemán Bruce Willis, y acaso por ello le vendría bien el papel) viaja al país, varias se le dice que no se meta en esos asuntos, que es demasiado peligroso, pero escucha a la dueña del hotel, que le dice que ya es tiempo de que se de un cambio, y la sinceridad de la mujer despierta la parte idealista del detective (sí, ya sé que esto no es congruente con la realidad, pero se trata de una película, ¿no?) y se echa un clavado en el putrefacto sistema político mexicano. Al final, él y ella pagan las consecuencias y la mafiecilla local los mata. ¿Por qué? porque TODOS en la región terminan contra ellos. La película mostraría como de una manera o de otra es más cómodo vivir en un sistema corrupto, como todos buscan el camino fácil del hedonismo y la autocomplacencia. Sería, me imagino, muy llegadora, porque mostraría que los culpables de que las cosas estén como estén somos todos, y que si queremos un cambio, todos debemos sacrificar un poco lo individual, para buscar lo comunitario. Eso es grosso modo, lo que le comentaba a Beto Conde. Entonces él me decía (cito textualmente):

Esto es una simple idea, para una novela. Piense en esto:

Primero Harry Potter para los niños, de brujos y brujas de Inglaterra. ¿Nota la inversión? Pasamos de brujos malos a brujos buenos protagónicos. Luego Crepúsculo (el vampiro mormón como le digo a mis hijas) de USA dirigido hacia esos  mismos niños, ahora adolescentes o adultos jóvenes, quienes lo han recibido con gran avidez (o como se diga esa palabrita)///

Lo que hace falta ahora es un libro de nahuales, videntes, chamanes y aluxes mayas, emanados de Latinoamérica, de la América prehispanica, No digo que es fácil, pero tampoco es tan complicado: le quita todo lo malo y los hace buenos, le quita lo antiguo y obscuro y los hace modernos, honorables,  excelentes, nobles, ecologistas y heróicos, humildes pero visionarios, etc, etc, etc... 

Y el libro irá dirigido a esos mismos niños,  ya ahora adultos,  necesitados de fantasías locas pero no tan depravadas, que les dejen algo de alegría de ser latinoamericanos a los lamanitas, y envidia (o admiración) a los sajones por no serlo.

¿Con cuál argumento? Pues quien sabe. Necesitamos una especie de cuento de hadas ultra fantástico, moderno. Donde los OVNIS sean en realidad esferas de un metal casi líquido cubiertas de otra esfera de agua magnetizada en un estado tan especial, que los hace volar a grandes velocidades, y que al final no sean extraterrestres sino nahuales de Chihuahua, o Guatemala o Chiapas, como los de Carlos Castaneda, pero sin ser mariguanos.

Una novela que nos haga sentir que los mexicanos exportamos cultura verdadera (aunque actualmente no sea así), y no solamente maquilas, cerveza, boxeadores y drogas. Una novela que nos haga decir "Vaya!, que estupendo ser mexicano!!!" Cuanta sabiduría, honor y bondad emanan del espíritu latinoamericano"... .

Así que yo le respondí lo siguiente:

La película es así: llegan los blancos a conquistar la selva chiapaneca, y envían a un soldado a empaparse de la cultura lacandona. El soldado se enamora de la cultura y de alguna mujer indígena. En la película entonces se muestra la belleza de dicha cultura y lo salvajes que son los blancos. Pero ni modo, los blancos pueden más, y empieza la masacre. Al final, el soldado es --como siempre-- el elegido de los dioses y reúne a todos los mayas lacandones que, unidos, matan y espantan para siempre a los blancos. El soldado se casa con la princesa indígena y vive feliz para siempre. Para que esta idea pegue, se necesita hacer algunos cambios: en el filme el yanqui imperialista serán, así, en bola, los terrícolas. Se necesita entonces que los indígenas sean azules y habitantes de un planeta lejano, al que llamaremos Pandora. La película, que ya nos comió el mandado, se llama Avatar.

De otra manera, hacer una película con chaneques... el problema es que hasta para eso somos pobres. ¿Qué hacen los chaneques aparte de hacer travesuras y esconder las cosas en una casa? Es tan poca cosa la imaginería popular mexicana, que no da para mucho, salvo que en la película pongamos a los mexicanos en una situación límite y cuando por fin Calderón está a punto de ser vencido por los narcos y hasta el jefe Diego haya desaparecido, entonces aparece la virgencita de Guadalupe para asalvarnos... salvo que eso sería contraproducente para nuestros propósitos .

A esto, Beto Conde responde:

Creo que ni Avatar pegará tanto, pues no existe Pandora. Pero el mensaje nada sutil ha llegado tarde. Se me figura que la gente diremos con el tiempo:

"Avatar, qué gran mensaje ecologista y de tolerancia, cómo desenmascara el imperialismo, y lo salvaje de los gringos hacia indios, negros y musulmanes... qué mensaje!! qué mensaje!! QUE EFECTOS ESPECIALES!!
Se ve mejor en tridi....¿Ya viste que en la cartelera hay una (otra) bien buena con más balazos, explosiones y sangre?.. vamos al cine este fin..."

Fue su vida como la vida de las presentaciones que nos llegan a diario en las cadenas eternas. Buena, pero hasta allí llegó. La que sigue, la que sigue.

Así pues, estamos en espera de la gran novela o la gran película mexicana. Esa que cambiará a México y al mundo, acaso sólo faltan dos cosas: un buen argumento, y contactar a Benicio del Toro. Por lo pronto hay que dar con el argumento. Lo segundo vendrá después. ¿Alguna idea por parte de ustedes?


Óscar Pech Lara
 
"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass


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