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viernes, 5 de noviembre de 2010

Cielito Lindo y El Instante que cifra tu vida

Antes que todo, comparto esta liga, que es un comercial muy largo, sí, pero también muy bueno ( y que, por cierto, no tiene nada que ver con lo que sigue). Lo demás, es caldo de buitre para el alma:

http://www.youtube.com/watch?v=QOr612kEOro&feature=youtube_gdata_player

Uno de los mejores cuentos de Rulfo en El llano en llamas parte, me parece, de una idea de Borges, o acaso Rulfo pensó de manera independiente de Borges el siguiente concepto: Un hombre puede ser definido por un momento de su vida. Hay un instante que resume todo tu pasado y tu futuro. Un suceso que acuña (me gusta esa metáfora) tu vida. Un ejemplo clásico: Abraham. ¿Qué momento es el momento cumbre? Cuando se le manda que sacrifique a Isaac y obedece, me imagino. No antes, no después. Todo lo grandioso que hizo antes viene a culminar en ese momento. O lo lleva a ese instante. Sin décadas de disciplinada obediencia y fe poderosa, no podría haber llegado a ese momento. Julio Cortázar dijo que la novela era como una película (viaja en el tiempo), el cuento es como una fotografía: nos muestra un instante, no toda una vida. Usualmente nos muestra ese instante.

Vuelvo a Rulfo. El cuento se llama "Diles que no me maten". Lo genial del cuento es que no nos muestra un instante, sino dos: cuando van a fusilar a un anciano en la Revolución, por una parte, y cuando un hombre desalmado e impío (es decir, sin piedad) mata a su compadre por una insignificancia, casi como un alarde de poder. Y a lo largo del cuento vemos que ambos hombres, el anciano indefenso y el asesino inmisericorde son la misma persona, en diferentes tiempos. ¿Te ha tocado verlo, a mí sí: muchas veces: el amoroso y venerable anciano, cuando podía ser cruel y actuar con impunidad, era un canalla. En este instante veo en mi mente a cuatro personas así, todos ellos ahora ya murieron, por cierto, pero bueno, el caso es que hoy me tocó conocer un caso así, pero diferente, se los platico:

Entrevisto a un hombre anciano, de sangre muy ligera, muy agradable. Una cosa que me funciona muy bien es ganarme la confianza de la gente. No ser alguien que busca información o que llena un formato, sino ser alguien que escucha. Le pregunto que si ha tenido una operación, y me dice que sí, que en el pie, que le estalló una granada. Unos 20 minutos después pasamos a la parte más enfadosa, la de los datos legales: nombre del abogado, de su aseguradora, número de seguro social, teléfonos, número de reclamo, etc. Y no se acuerda, se pone nervioso, se ríe de nervios, y con buenos modos lo calmo y le ayudo a que tenga la paz para recordar, porque los nervios bloquean, ¿correcto?

Y termino el expediente. Entonces le digo que si puedo hacerle una pregunta, que si me puede contar cómo fue lo de la granada. Me cuenta que antes de ser chófer en Los Ángeles fue militar en El Salvador. Le tocó pelear contra los contras, contra la guerrilla. Un día está en la selva, pisa una granada, y todo se confabula para salvarle la vida. Una tronco de árbol detendrá una buena esquirla que podría haberle volado la cabeza. El hecho de caminar abrazando su fusil le salvará el pecho: su fusil quedó destrozado. El tipo fue condecorado y todo, es una héroe menor en su país, y luego fue taxista, y ahora se ríe nervioso ante un amigable desconocido (esto es, yo) con quien está teniendo una agradable charla, porque no recuerda el nombre de su abogado. Y yo meun héroe?

Cuando olvidas quién eres, te comportas de una manera inferior a lo que eres. O cuando te olvidas quién eres, te vendes barato, o al menos encuentras fácil la dirección de la calle de la melancolía, esa que es autodestructiva.

Y si alguien me pregunta quién soy, cuál es ese instante máximo que cifra mi vida, simplemente no lo sé. Creo que no he llegado a él. Me consuela saber que Abraham, a los 74, todavía no era el padre del convenio, ni se imaginaba que lo llegaría a ser. Hoy por hoy, sólo sé eso: que hay un futuro, que va a ser glorioso, y que no se vale dejar de luchar, porque lo pierdes.

No te rindas. No olvides quién eres. A veces parece que todo tiempo pasado fue mejor... es más: a veces de verdad todo tiempo pasado fue mejor, pero cuando tienes el valor y no te rindes en hacer lo bueno, todo futuro será mejor que la suma de todos los días pasados. De corazón, como siempre, que nunca pierdas ese instante que --como moneda de oro-- cifra tu vida en lo que en realidad vales:

pregunto: ¿qué ya se te olvidó que eres
Óscar Pech Lara
 
"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass
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