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domingo, 8 de mayo de 2011

Reglas de supervivencia del estudiante

Estoy asombrado. Le estaba ayudando a Jared a hacer una tarea, busqué un archivo viejo con desesperación y nunca di con él, en todos mis discos de respaldo. Pero entre todas las cosas que encontré, encontré tres archivos que para mí son de gran valor. En tanto muchos de ustedes fueron mis alumnos, acaso los recuerden. Era algo que a veces compartía con mis alumnos, algo que llamé Reglas de supervivencia del estudiante. Consejos un tanto cínicos, pero prácticos, que creo que todo chavo de prepa debe saber, sí, y bueno, ahora que lo pienso, donde dice alumno puedes poner empleado, donde dice maestro puedes poner jefe, y donde dice escuela, trabajo. Ajá, su yo hubiera recordado la regla tres, ahorita no trabajaría como traductor... ni estaría escribiendo mi nuevo texto, del que estoy enamorado (lo cual nos muestra que no hay mal que por bien no venga). Por lo pronto, esperando que de alguna manera esto les sirva, les traiga buenos recuerdos, o los entretenga un rato, comparto un texto que ya va para 14 años. Un abrazo bien fuerte:

Óscar Pech Lara
 
"In the faces of men and women I see God"
Walt Whitman, from Leaves of Grass



    REGLAS DE SUPERVIVENCIA DEL ESTUDIANTE.     (versión 6.0)


1.    La primera y principal de todas las reglas es tener cuidado de que el conocimiento que se te da en el salón de clases nunca te haga perder tu testimonio de Cristo y su evangelio (Helamán 5:12). Cuando se contrapongan las escrituras y el conocimiento de los hombres, por más lógico, racional y convincente que parezca éste, aférrate de las escrituras.

2.    Nadie puede escoger su verdad. La Verdad es Una. Si lo que recibes como enseñanza es verdad, debe coincidir con la Verdad tal como ha sido revelada a los profetas. No puede haber conflicto entre la verdadera religión y la ciencia correcta. La verdad permanece y sostiene. Nunca tengas miedo de encontrar, o de buscar, la Verdad.

3.    Ten cuidado de que nunca, nunca, nunca, pero nunca, nunca, nunca, nunca; lo que se dice nunca, nunca, nunca, sí, ojalás hayas leído bien, dije nunca, nunca, nunca, le caigas mal a un maestro.

4.    Pocos en la vida pueden sobrevivir en soledad. Para dos, no hay pendiente demasiado empinada. Las grandes amistades no se hacen en las canchas ni en las horas sociales. Las grandes amistades se hacen trabajando—duro—juntos. En tanto las masas no conocen la lealtad, para sobrevivir generalmente uno debe hacer siempre pequeños equipos de trabajo.

5.    Los maestros no aman ——nadie puede amar verdaderamente—— a las personas (o grupos) silenciosos. Todo mundo ama y recuerda a quienes participan. Para sobrevivir debes dejar de ser un ente anónimo perdido entre "la amorfa masa antropomórfica" y destacar como un ser humano que se comunica.

6.    Nunca trates de ver hasta dónde puedes llegar con El Poseedor De La Lista. No siempre es bueno saber cuál es el límite, pero si de verdad quieres saberlo, deja que otros incautos lo investiguen por ti...y déjalos pagar su osadía.

7.    No tengas miedo de hacer un esfuerzo extra por temor a que después se te exija más, porque de hecho sólo de esa manera se puede crecer. El que no camina con gozo la segunda milla, se hunde irremisiblemente en la mediocridad. Mantener un compromiso con la excelencia, es uno de los caminos para ser más como El Padre.

8.    Sólo los mediocres culpan a otros o a las circunstancias por su situación actual. Sólo los mediocres fracasan. Por supuesto, existen excepciones a esta regla, pero si buscas ser siempre la excepción, corres el riesgo de estarte autojustificando, de entrar en la complacencia y de allí, en la mediocridad.


9.    Nunca des ningún conocimiento por obvio, y menos en un examen: las cosas obvias nunca son vistas hasta que alguien las expresa con sencillez.

10.    Azul es azul, amarillo es amarillo. Si los unes dan verde, pero verde nunca será ni azul ni amarillo. Puedes imaginar y hacerte la ilusión de que lo son, pero en el mundo real nunca lo serán. No hay una casi—verdad o un casi—error, y la persona sabia educa a su ojo para distinguir a una cosa de otra.

11.    El filósofo dijo: "El ser es, el no ser no es". El “hubiera” no existe y los "casi", no cuentan ni como consuelo. Quizás en el mundo idealista de las olimpiadas haya lugar para un segundo o un tercer lugar, pero no pierdas de vista que en el mundo real, al que te enfrentarás fuera de los muros de la escuela, no es así; el que no llega al primer lugar queda fuera de la jugada.

12.    La competencia no es contra el maestro. El maestro muchas veces es sólo un espejismo que te impide ver al verdadero enemigo. La competencia debería ser contigo mismo (pero incluso esto no suele ser así; la triste verdad es que muchas veces a los que verdaderamente debes vencer en este mundo telestial es a los que se hallan a tu lado: a tus compañeros), así que esfuérzate por no hacer del maestro tu enemigo, sino tu aliado e incluso, en el mejor de los casos, tu amigo.

13.    Como le dijo la madrastra a Cenicienta, “Lo que se te pide no es que hagas tu trabajo, sino que hagas bien tu trabajo”. De ti depende si lo harás una vez, o dos, o diez, pero recuerda simplemente que el trabajo, si no está bien hecho, no sirve.

14.    Llama positivamente la atención del maestro: haz que la clase sea para ti; que se dirija a ti; que sea un diálogo entre tú y el maestro, y olvídate de tus semejantes que no desean estudiar, y que ocupan innecesariamente un lugar en el espacio. Si el candoroso maestro cae en la trampa y centra su atención en ti, podrás exprimirle todo su conocimiento y el inocente incluso te quedará agradecido por haberle robado al grupo.

15.    En el ajedrez no es posible conservar todas las piezas, y muchas veces uno debe sacrificar una pieza menor para salvar una más importante. Lo mismo sucede con las materias. Ten cuidado de nunca perder lo más por lo menos. Cuando tengas dudas, aplica con sabiduría la antigua ley de los esquimales, que sacrifica al cazador más viejo para salvar los más jóvenes. Muchas veces tienes que dejar reprobar un examen para salvar una materia más importante. Lo que importa es perder el mínimo de piezas y ganar el partido.

16.    No subestimes a nadie, ya sea directivo, profesor, personal de la escuela o compañero. De cada persona puedes aprender mucho, porque cada hijo de Dios atesora en su corazón semillas preciosas. Como dijo William Blake: "El tonto no mira el mismo árbol que el hombre sabio".


17.    Cuando un maestro fija su maligna mirada en uno de tus amigos, huye de él como si se tratara de un leproso o intenta desesperadamente que se reconcilien, pero jamás trates de hacer alianza con tu amigo contra El Poseedor De La Lista. Cuando se trata de supervivencia, la "amistad" debe ser ejercida con mucha inteligencia.

18.    Sé feliz. El aprendizaje te debe dar felicidad, porque te da conocimiento y te hace crecer. Trata de no ver la calificación, sino el aprendizaje, y que sea el conocimiento lo que te haga feliz. Si obtienes un diez, disfrútalo y sé feliz. Si repruebas, recuerda que la calificación no es la meta, y esfuérzate por ser feliz.

19.    Que nunca te importe lo que hagan todos los demás, parezca bueno o malo. Tú esfuérzate por hacer lo justo. Mantén presente que lo común casi nunca es lo normal y que la grandeza de un hombre, como dijo Ibsen, casi siempre radica en ser un enemigo del pueblo.

20.    La gente aprende a tener la boca cerrada, y ésta es la lección equivocada. Siempre que tengas duda, pregunta. Siempre que tengas duda, comunícate. Si sigues esta sencilla clave, eliminarás la mayor parte de los obstáculos de tu camino.

21.    Cada vez que haces un bien, te lo haces a ti mismo; cada vez que ayudas a alguien, te ayudas a ti mismo. De alguna manera las obras de uno, buenas o malas, siempre regresan a uno mismo. Ningún acto de bondad al compañero necesitado, no importa cuán pequeño sea (el acto, se entiende) será nunca malgastado. Como dijo Borges, uno debe pensar que los hombres son buenos, o que lo serán, y que si no es así, no es nuestra la culpa.

22.    Ten cuidado con lo que deseas en tu corazón, porque la función del maestro es ayudar al alumno a cumplir sus deseos más profundos, y por lo general ambos lo consiguen. A veces tus labios pueden decir "quiero pasar", pero tus obras dicen "repruébame".

23.    Una de las funciones más difíciles de esta vida es aprender a administrar el tiempo, el dinero y el trabajo.  No siempre lo urgente (corto plazo) es lo más importante (largo plazo). No confundas las necesidades con los deseos. La gran lección de esta vida es aprender a tomar decisiones correctas, basadas en prioridades correctas.

24.    Este mundo es de los aventados. (Pero hay que saber cuándo aventarse).

25.    Sin ser un mantra (ni tener la profundidad del mismo) y en tanto nos ayuda a no perder de vista que en la vida siempre debes valerte por ti mismo y que nunca debes confiar tu éxito en los demás, no está por de más musitar de vez en cuando las palabras de Conan el bárbaro: "Nunca te fíes ni de hombre, ni de mujer, ni de bestia".

26.    Cuando te desagrade profundamente algo (materia, grupo, profesor, departamento, o empleo) esfuérzate desesperadamente por encontrarle el lado agradable. Como en la regla tres, nunca, nunca, nunca, pero nunca, nunca, nunca, lo que se dice nunca, nunca, nunca, nunca, te rindas. Muchas veces esa es la única diferencia entre el fracaso y el éxito.

27.    El conocimiento no sólo es poder, sino que es de los poderes más grandes, para establecer el bien, o para combatirlo. El que obtiene el conocimiento, obtiene la responsabilidad. Siempre es así. Por ello, cuando terminas un curso de estudio, no puedes ser el mismo que cuando lo iniciaste.

28.    Amplía tu visión y fíjate grandes metas. Vivir una vida sin metas, es como jugar al fútbol sin porterías.

29.    Todo maestro –—todo individuo, en realidad–— es como una vasija de formas extrañas. El buen alumno es como el agua, que sabe tomar, y a veces disfruta de tomar, la forma de la vasija en tanto se halle dentro de la vasija. Si piensas que estas reglas se aplican no sólo a la escuela, sino al trabajo y a veces incluso al llamamiento en la Iglesia, esta regla puede serte muy útil con tus superiores.

30.    Esta vida no es justa. Los alumnos hacen trampa, los maestros y los directores no siempre son justos, los compañeros no son fieles y los amigos muchas veces son desleales. Es triste, pero en innumerables ocasiones en la escuela y en la vida se vive la ley de la selva. Nunca esperes justicia. Para pedir justicia, uno va a un juzgado, no a una escuela. A la escuela se va a aprender. Para muchos la última regla; la única regla, es que en este juego no hay reglas. Y de hecho muchas veces parece que así es, pero no te dejes engañar. Tú debes mantenerte fiel a tus principios porque, sin excepción, al final los valores se imponen.


© O.P.
Diciembre, 1997
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