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miércoles, 21 de diciembre de 2011

Navidad 2011.

Hace muchos meses le preguntaba yo a alguien: ¿Cómo te imaginas a Jesús? Y la respuesta fue que se lo imaginaba sonriente y platicador, algo así. Bueno, puedes imaginártelo así, pero esa imagen mental no tiene fundamento. Es, si entiendo bien, más bien un deseo de que Él fuera de tal o cual manera. Pero para conocer las cualidades del Señor es necesario, me imagino, empezar por leer las Escrituras y es allí en donde descubres en realidad cómo es Él, que le gusta, qué le desagrada, por qué se dice que Dios es amor, y hasta qué grado nos ama. Este versículo, en I Juan 2:1 se me hace de gran valor: "Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; pero si alguno ha pecado y se ha arrepentido, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo, el justo." Saber que tengo quien abogue por mí ante el Padre, que de por sí nos ama a todos, es algo que no tiene ningún precio... ninguno.

Estamos bien adentro ya de la temporada navideña. Cada año me encanta entrar en esta época, sí, pero sobre todo este año. Me siento profundamente agradecido por el Señor, que estuvo dispuesto a, como dice en Mosíah 3:5 (las cursivas son más): "...Con poder, el Señor Omnipotente que reina, que era y que es de eternidad en eternidad, descenderá del cielo entre los hijos de los hombres; y morará en un tabernáculo de barro, e irá entre los hombres efectuando grandes milagros, tales como sanar a los enfermos, resucitar a los muertos, hacer que los cojos anden, y que los ciegos reciban su vista, y que los sordos oigan, y curar toda clase de enfermedades". En estos días no puedo dejar de pensar en mi Salvador. Muchas veces se dice que Él es nuestro amigo. Y eso me hace pensar en que no me siento digno de ser llamado su amigo, pero sé que Él sé lo es de mí, pese a toda mi indignidad.

Me abruma eso, Su humildad, Su amor por la humanidad, el haber accedido a descender a morar en un tabernáculo de barro. Como dice en DyC 88:6, Él, "quien ascendió a lo alto, como también descendió debajo de todo, por lo que comprendió todas las cosas". Y esa idea atrapa mi mente desde hace muchos días: descender para comprender. No es grato descender, pero es necesario: eso amplía tu visión, te da longanimidad.

Te deseo muy feliz Navidad, y ya, como una liga extra, te invito a darle clic abajo... no sé allá en donde estés: acá siento, viniendo de Cancún, un frío horripilante:


 
Óscar Pech Lara

Debemos hacer algo en esta tierra porque en este planeta nos parieron y hay que arreglar las cosas de los hombres porque no somos ni pájaros ni perros
Pablo Neruda, "No me lo pidan", 1959.
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