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sábado, 3 de diciembre de 2011

Temporada navideña

No hace mucho, envié este correo: 

Amigos y familiares:

Como ustedes saben bien, esta temporada es temporada de accidentes. Ver este viejo vídeo de 5 minutos puede ayudar a reflexionar un poco. Hace ya muchos años nos tocó ver cómo por estas fechas llegó a la escuela un grupito de chavos de otra escuela, venían tan borrachos, que uno de ellos había vomitado en el camino. Venían por sus amigas. Ellas no tenían planeado faltar a clases, pero les dio compasión ver a sus amigos en ese estado y decidieron acompañarlos. Ajá, imaginaron bien: a menos de un kilómetro de la escuela se accidentaron. Si la memoria no me engaña, una de ellas quedó con la cara marcada de por vida, otra murió, y la tercera, junto con los tres borrachos estos, no les pasó nada.

Vale la pena ver este vídeo: bien hecho por donde lo mires, hasta por la letra de la canción, tan llegadora. Vale la pena que lo vean tus hijos, tus sobrinos, tus primitos. Vale la pena que, si no este correo, sí algún tipo de conciencia se difunda por toda la red.

Que tengan muy buena tarde, y muy buena temporada navideña. Les extraño, y va la liga:




En respuesta a ello, una ex-alumna, entiendo que ahora directora de una escuela, me envió lo siguiente:

 Este es el pan diario de mi esposo desde hace ya varios años y con frecuencia mío. Cada accidente en el que están involucrados jóvenes nos deja con el mismo sentimiento: humildad. 
Padres destrozados,  negocios perdidos, cárcel, vidas perdidas y futuros frustrados  ¡qué humildes nos volvemos al ver todo lo afortunados que hemos sido! gozar de hijos en cuyas fiestas no hay alcohol y  que se divierten  con  muchachos cuyos principios son similares. Sé que todos podemos pasar por la misma desgracia en cualquier momento pero hay una diferencia abismal entre ser una víctima a ser el causante por negligencia de tanto dolor.
Hace tres años en el colegio tuve la siguiente  experiencia:
 Dos jóvenes de prepa en motos salieron juntos por la tarde a los conocidos "antros" de la ciudad, pasaron por dos compañeras de su grupo, estuvieron bebiendo y bailando, de regreso venían a tal velocidad y alcoholizo que no pudieron frenar, una moto con una de las parejas impactó contra un auto familiar de frente matando en el acto a la mamá y uno de sus pequeños, la chica murió y el joven quedó en coma, la otra pareja se frena detrás de ellos, la chica  se fractura columna y el muchacho el cráneo  pues chocan contra  el machuelo y una palmera.
Para cuando yo llegué, pues traían la credencial del colegio, los muchachos ya estaban en el hospital, llamar a los padres y  comunicarles la noticia ha sido  de las cosas mas feas que me han tocado como maestra. Me sorprendió mucho la reacción de unos  padres: su hijo era único y había sido criado rodeado de mimos, excesiva tolerancia y permisividad, el joven nunca había trabajado por nada de lo que poseía y le bastaba hacer una llamada para que el mundo se pusiera a sus pies,  este joven  ahora yacía con u na fractura de cráneo, el padre le dijo al médico que fuera honesto con el diagnóstico, el médico le dijo que había que mandarlo a Guadalajara y "hacer todo lo posible en algún otro hospital  que tuviera mayores equipos" el papá pregunto, que probabilidades hay que viva? el médico le dijo que 50% 50%  y que de vivir la rehabilitación era obligada. La pareja habló en privado pero podía yo ver sus  señas, su tristeza, la madre lloró y lloró luego se acercaron al médico para hacer los trámites del traslado, ya saben, avión y todo lo demás, estaba firmando el padre cuando ella lo interrumpió y dijo: No vamos a hacer nada mas, no hay cirugía  y solo vamos a esperar. El joven  murió dos horas después rodeado de sus padres y compañeros. 
Tiempo después me encontré a este matrimonio y pudimos platicar de lo sucedido,  los dos dos muchachos estaban en calidad de detenidos, y a pesar de la muerte finalmente, de ambos jóvenes,  los padres tuvieron que cargar durante años las consecuencias económicas y legales e inclusive sociales, el padre me dijo: siempre dimos todo a nuestro hijo pensando que lo amábamos y  fue el error mas grande, darnos cuenta que nuestro error afectó tantas vidas fue terrible y aún no lo superamos, permitirle que muriera fue nuestro último acto de cobardía pues no hubiéramos podido soportar ver a nuestro hijo asumir las consecuencias de sus actos.
aún sigue dándome vueltas en la cabeza porque no puedo entender que sea mas fácil o preferible, ver morir un hijo a disciplinarlo y criarlo en principios de trabajo y autodominio....
Gracias por el video, muchas ideas se quedan en el tintero...bueno, el teclado....
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