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martes, 20 de marzo de 2012

Ejemplo de carta de exposición de motivos

Carta de exposición de motivos académicos.
 Cancún, Quintana Roo, 16 de marzo de 2012

Ha habido ocasiones, cuando pienso en mi propia existencia, en que me veo a mí mismo como un árbol. Un árbol que continuamente crece, y cuyas ramas se extienden en diferentes direcciones y que, por lo mismo, a veces es necesario podarlas: hay momentos en que uno toma conciencia de que no puede ser todas las cosas que quiere ser en esta vida, y entonces uno corta algunas ramas para que no crezcan más: uno amputa esa hermosa rama de tocar un instrumento musical; más adelante, la rama de pintar al óleo. Y mientras unas ramas son podadas así, de tajo, otras van creciendo, fortaleciéndose, haciéndose ramas principales. Por casi veinticinco años mi rama principal fue la de ser un gran docente, un ejecutivo muy eficiente en el ámbito educativo, un esposo ejemplar, un padre de familia extraordinario, y en cambio descuidé ramas que prometían ser sumamente fructíferas, ramas que muy eventualmente uno revisaba sólo en función de las otras, sabedor de que siempre que uno quisiera, podrían producir muy buenos frutos. Me refiero, entre otras, a la rama de la investigación.
Sin embargo, hay momentos en la vida en que vale la pena reconsiderar, volver a las raíces, replantearse quién y qué es en realidad uno. A veces, desandar un camino andado por muchos años. Esa es una de las razones por las que me interesa estudiar un programa doctoral en literatura hispánica: retomar esa fuerte veta que hay en mis capacidades, la de investigador de campo; dejar un poco esa rama, la del docente, y nutrir de nuevo mi rama principal, la de la Literatura.
 Al iniciar la tesis de la licenciatura, comencé un camino que de alguna manera nunca me ha dejado: el del análisis del cuento popular, tratando de ver en él rastros de culturas anteriores. Aunque mi tesis analizaba tres cuentos de El llano en llamas, de Juan Rulfo, usando una metodología basada en el concepto de motivo de Wolfgang Kayser, y en la Morfología del cuento… de Vladimir Propp, al escribirla hubo un punto allí que me llegó muy adentro: la interesante idea de Propp, de que el cuento popular no es sino un mito que ha perdido su significado a los ojos de sus narradores, pero que es factible de ser leído para el ojo estudioso. Esa idea de alguna manera contribuyó a que el resultado de mi investigación no dejara de ser sorprendente: arrojaba mucha luz sobre los cuentos de Rulfo, mostraba cuán cercano estaba al cuento oral popular, y realzaba el papel del cuento popular mexicano. Desafortunadamente, después la vida hizo que fueran otras ramas las que crecieran: por más de dos décadas mi vida fue meramente enseñar y actualizarse de continuo en el aspecto didáctico, en ahondar en el proceso de enseñanza aprendizaje, aunque también es cierto que en la institución en que laboré de corrido por veinticinco años, cuando se trataba de realizar una investigación, el asunto era delegado a un servidor. Sé que soy bueno investigando: sé que esa habilidad constituye una de mis fortalezas.
A esto, habría que agregar algo más: Hay un aspecto que siempre me ha apasionado, que va más allá de ser un mero hobby o un pasatiempo de tardes de domingo: el estudio minucioso de la arqueología de Mesoamérica. Y ello creo que puede unirse con el rescate y estudio del cuento oral popular mexicano, para dar como resultado algo interesante, profundo, y muy poco estudiado.
Por lo mismo, al revisar las líneas y temas de investigación que se ofrecen dentro del El Doctorado en Literatura Hispánica que ofrece el Programa de Estudios Literarios del Colegio de San Luis, la que me parece sumamente atractiva es la número tres: Literatura tradicional y popular del ámbito hispánico, cuyo objetivo es estudiar la literatura tradicional y popular del ámbito hispánico especialmente los géneros vigentes en la tradición oral moderna de México mediante labores de investigación de campo, revisión, edición y análisis comparativos, en cualquiera de sus tres líneas: el hallazgo, la difusión y el estudio de textos populares impresos relacionados con los géneros tradicionales. Me parece fundamental e interesantísimo visitar comunidades rurales y rescatar el folklore de boca de los ancianos de dichos poblados y de ellos rescatar, como dice la línea de investigación, la literatura “no culta”.
En un escrito como este, se espera que uno incluya los planes y metas profesionales una vez terminados sus estudios doctorales. En un mundo postmoderno, en las circunstancias inciertas de esta nación, realizar ese ejercicio sería si no risible, sí harto fantasioso. De cualquier forma, algo de lo que sí se puede hablar de las expectativas que tengo en términos de habilidades, conocimientos y actividades profesionales al terminar el posgrado. En términos de conocimientos, mis expectativas son actualizar mis conocimientos de teoría de la literatura, española, hispanoamericana, mexicana y, por encima de todas, de la literatura tradicional y popular. Por otra parte, en términos de habilidades, incrementar y fortalecer mis habilidades tanto de metodología como de investigación a fin de, en el futuro, proseguir en ese camino tan pocas veces recorrido, que de alguna manera implica ver crecer una rama importante en mi persona. Una rama poderosa, pero que hasta ahora había sido relegada a cumplir sólo labores ancilares.


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Óscar Eduardo Pech Lara
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