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domingo, 4 de marzo de 2012

None but the Lonely Hearts

Esta es una de esas cosas que viajan de un tiempo a otro, y que uno ve tantos saltos en el pasado, que se pregunta cuántos saltos más dará en el futuro: Primero Johann Wolfgang (Qué bello nombre, ¿no?: "manada de lobos") von Goethe escribe el poema con ese título: "None but the Lonely Hearts" (salvo que en alemán, se entiende). Mucho tiempo después lo retoma Tchaikovsky, le pone música y nace una canción extraordinaria. De allí para acá, decenas lo han cantado: Frank Sinatra, Sarah Vaugham, Placido Domingo, etc. Hacia el final con el poema y la música en 1944 se hizo una película con ese título, donde Cary Grant (y todos los otros personajes) sufren lo indecible como para justificar el título de la película y que al final anima a todos los ninis de aquella época a que se vayan a pelear en la 2a Gran Guerra: un chantaje emocional de veras enorme pero tan intenso que todos los actores estuvieron nominados al Óscar.  Yo los presento primero una versión muy cercana al original, en ruso:


Luego vienen los problemas: los traidores traductores:

Aquí, la versión de Plácido Domingo, con subtítulos en inglés:
http://www.youtube.com/watch?v=nCGg183BG00

Si traducimos dichos subtítulos al español, quedaría algo así como:

No, sólo aquel que ha conocido el deseo de ver de Nuevo a su amada nuevamente puede entender lo que yo he sufrido y lo que yo sufro.
 
Escudriño la distancia, mis fuerzas me fallan, mi mirada se oscurece. Aquella que me amó y me conoce está muy lejos. Mi corazón está en llamas:
 
Sólo aquél que conoce el deseo de ver a su amada nuevamente puede entender lo que he sufrido y lo que estoy sufriendo.
 
Todo mi ser está en llamas. El que conoce la espera de ver a su amada de nuevo puede entender lo que yo he sufrido y lo que estoy sufriendo.

Por algo pegó el poema, me imagino. Ahora, si buscamos la versión de la canción en inglés, (a la derecha mi traducción), se lee:

    None but the lonely heart
    Can know my sadness
    Alone and parted
    Far from joy and gladness
    No, sólo un corazón solitario
Puede conocer mi tristeza
Solo y apartado
Lejos de goces y alegrías
Heaven's boundless arch I see
    Spread out above me
    Oh what a distance drear to one
    Who loves me
    Arcos de cielos infinitos, veo
Abrirse sobre mi
Oh qué triste la distancia hacia aquella
Que me ama
None but the lonely heart
    Can know my sadness
    Alone and parted
    Far from joy and gladness
   Solo un corazón solitario
Puede conocer mi tristeza
Solo y apartado
Lejos de goces y alegrías
 Alone and parted far
    From joy and gladness
    My senses fail
    A burning fire
    Devours me
Solo y alejado
De goces y alegrías
Mis sentidos desfallecen
Un fuego abrasador
Me devora
    None but the lonely heart
    Can know my sadness
Solo un corazón solitario
Puede conocer mi tristeza...

Acaso ya es buscar demasiado en el texto y el sentido. Acaso lo mejor es pensar simplemente en el título: "Nadie, sino los corazones solitarios", y luego dejarse llevar por la música, sin la letra:
http://www.youtube.com/watch?v=7PtIHBCuR-Q&feature=share

Una de las bases fundamentales del romanticismo es un poco la idea de "nadie ha sufrido (o amado) tanto como yo". Creo que en esta canción hay una variante interesante del mismo tema: "sólo quien ha sufrido por amor, puede saber cuánto he sufrido". Lo cual trae a mi memoria las palabras de Charles Dickens:

“Lady Olliffe me preguntó en París el otro día si era cierto que yo había amado a Maria Beadnell tanto, tanto, tantísimo. Le respondí que no había mujer en el mundo, y había muy pocos hombres, que pudieran imaginarse cuánto”.

O, simplemente, las de Manolo Muñoz: "Quien sepa de amores, que calle y comprenda". Que disfrutes de la melodía, sin necesitar nunca de la comprensión de corazones solitarios, porque mal de muchos... en realidad no trae consuelo. Un abrazo y gran inicio de semana:


 
Óscar Pech Lara

Debemos hacer algo en esta tierra porque en este planeta nos parieron y hay que arreglar las cosas de los hombres porque no somos ni pájaros ni perros
Pablo Neruda, "No me lo pidan", 1959.
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